Aproximaciones a la articulación de la planificación territorial
Para el cumplimiento del Plan Nacional para el Buen Vivir
hay un instrumento complementario que le acompaña y que es fundamental para la
consecución de los 12 objetivos de desarrollo: la Estrategia Territorial
Nacional (ETN), que es el mecanismo que “orienta las decisiones de
planificación territorial, de escala nacional, definidas por las entidades del
gobierno central y los gobiernos autónomos descentralizados”.
La ETN propone políticas integrales para zonas de frontera,
la Amazonía y el régimen especial de Galápagos. Se construyó en base a cuatro
ejes prioritarios: asentamientos humanos, sustentabilidad ambiental,
transformación de matriz productiva y cierre de brechas.
La ETN permite articular la política pública nacional a las
condiciones y características propias del territorio a partir de la
identificación de las necesidades territoriales y desarrollar estrategias para alcanzar
el Buen Vivir en las distintas localidades del país.
Los lineamientos de la ETN se basan en criterios de ordenamiento
físico del territorio y sus recursos naturales, infraestructura, el desarrollo
territorial, actividades económicas, equipamientos, y la protección y
conservación del patrimonio natural y cultural, los cuales están articulados a
los procesos de desconcentración y descentralización del Estado.
En el país, los principales problemas de la planificación
han radicado en la separación entre los objetivos de desarrollo y la realidad
del territorio, desconociendo sus potencialidades y limitaciones. A esto se
suma la desarticulación entre niveles de gobierno y la ausencia de una política
nacional de ordenamiento territorial.
La planificación del territorio recuperó vigencia en los
últimos años con la aprobación de un nuevo orden legal generado a partir de la
Constitución de 2008. Durante este periodo se abordó una visión global de la
gestión del espacio territorial nacional y desde el Plan Nacional para el Buen
Vivir ya se identificaron los proyectos estratégicos en los territorios, reforzando
así la articulación entre la planificación nacional y la planificación en los
territorios.
Para el análisis territorial de la estrategia se procesó una
serie de datos primarios e información secundaria, que incluía indicadores biofísicos,
socioeconómicos, de infraestructura y de amenazas naturales, que definen las
unidades de síntesis territorial y que sirvieron como unidad de análisis para
los ejes de sustentabilidad ambiental y de matriz productiva. En el territorio
continental se definieron 14 unidades de síntesis territorial.
Unidades de Síntesis Territorial a nivel nacional
La ETN dio inicio al proceso de articulación entre el Estado
Central y los gobiernos autónomos descentralizados. Estos, a través de los planes
de desarrollo y ordenamiento territorial, han incorporado algunos de estos
criterios.
Conclusiones
La legislación vigente establece directrices claras de
planificación territorial, articuladas a los objetivos nacionales de desarrollo
y entre niveles de gobierno y la consecuente gestión territorial, promoviendo los
procesos de desconcentración y descentralización.
La ETN busca la distribución equilibrada de la población,
las actividades y las infraestructuras de servicios, lo que conlleva a la
consolidación de una red policéntrica y complementaria de asentamientos humanos,
según la capacidad del territorio para soportar diferentes tipos de actividades
o usos, y una adecuada utilización de los recursos endógenos.
Recomendaciones
Desarrollar herramientas técnicas que permitan la articulación
entre los diferentes niveles de planificación territorial para comprender al
territorio de manera integral.
Fortalecer el rol de los GAD en la planificación territorial.
Fuente: Revista Coyuntura, pg 12.

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